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01 mar, 2010

Eugenia “zurda” Chialvo

Empezó a jugar al tenis por una cuestión de hacer deportes. Pero la atrapó tanto que la llevó a jugar varios torneos a nivel nacional e internacional, donde se destacan consagraciones sudamericanas y la obtención de un Mundial. Se retiró muy joven, edad donde la mayoría de los jugadores empiezan a destacarse profesionalmente, pero la “Zurda” nunca se arrepintió de esa decisión.

¿Cuándo y dónde empezaste a jugar al tenis?
Empecé a jugar a los seis años en San Isidro.

¿Estuviste siempre en el mismo club durante toda tu carrera?
Cambié de club, porque los Gariotti se habían ido de San Isidro, luego retornaron y yo hice lo mismo. Tenía etapas en las que iba a Buenos Aires, donde me entrenaba con Modesto “Tito” Vázquez (Hoy capitán de Copa Davis), quien era como mi manager. O también cuando la Asociación formaba los grupos y me llamaba, pero era algo esporádico, lo máximo que estuve fue un mes, siempre me entrenaba acá. Después cuando entrené con el hermano de Gisela Dulko, él se vino a vivir a San Francisco y yo practicaba en el Sport.

¿Quién fue tu primer entrenador?
Oscar Gariotti y su señora.

¿Por qué elegiste el tenis y no otro deporte?
Porque me quedaba cerca el club y en San Isidro lo único que había era tenis o voley. Entonces me anoté en tenis, por ir a cualquier cosa para no estar en mi casa mirando siempre los dibujitos.

¿Qué era lo que más te gustaba del tenis?
Siempre me gustó, a lo mejor el tener facilidad para jugarlo hace que te atrape más. Después empezás a competir de chica, te vas enganchando y cuando te diste cuenta ya es un hábito.

¿Cuál fue tu mejor ranking como profesional?
Creo que 270º en singles y 162º en dobles.

¿Cuáles fueron tus logros deportivos?
De chica, cuando jugaba los nacionales siempre estaba entre las tres primeras, a los 16 creo que fui la número uno. En las giras sudamericanas me iba bien y en el ranking estaba entre las cinco primeras. Como junior gané torneos provinciales, nacionales, sudamericanos y un mundial. Y profesionalmente obtuve más torneos de dobles, donde gané de $10.000 y de $25.000, mientras que de singles de $10.000. Pasa que jugué re poco, porque a los 15 ó 16 años participé en mi primer torneo y a los 18 me retiré, o sea que fueron dos ó tres años los que jugué profesionalmente.

¿Con qué grandes jugadoras te enfrentaste?
Los primeros torneo que jugué eran chicos, solamente jugué dos torneos de WTA, donde participan las que tienen mejor ranking, fueron el de Palermo y el de Madrid. Jugaba los otros porque me convenía más por el ranking, así no tenía que ir a la qualy, ya que la ligaba enseguida. De chica me enfrenté con Clijsters, Henin y muchas que están ahora que jugaban cuando éramos juniors.

¿Quién era tu ídola cuando eras chica?
Me gustaban Sabatini y Navratilova, y de las modernas ninguna.

¿Pudiste conocerlas?
No, personalmente no.

¿Tuviste amigas en el tenis?
Pocas, pero sí. No podés tener muchas porque estás todo el tiempo compitiendo, cada una está en su mundo, y si un día estás mal no le vas a decir a la otra, porque a lo mejor al otro día la tenés que enfrentar. Me hice muy amiga de una chica de Montevideo, que ahora se va a casar y me invitó, es con la única del exterior que regularmente, cuando puedo, me veo. Tenía varias amigas, pero cuando dejás de jugar no te ves más.

¿Cuál era tu golpe preferido?
Capaz que el revés a dos manos.

¿Cuándo y por qué te retiraste?
Me retiré en 2002, porque me cansé, de un día para el otro lo decidí. Estaba haciendo una gira en Estados Unidos, me armé el bolso y me vine y nunca más jugué. No me hacía feliz el viajar, el estar siempre afuera, también era una época que no me iba muy bien, las cosas no te salen y todo se tornaba cada vez más pesado, entonces dejé.

¿Te arrepentiste de haber dejado de jugar?
No, nunca, es como si me hubiera sacado un peso de encima. Es una etapa que ya viví y disfruté.

¿Tuviste algún tipo de ayuda de parte de sponsor, gobierno, de la A.A.T., etc.?
Cuando éramos junior la Asociación de Tenis fue la época en la que estaba mejor económicamente y por suerte hubo tres ó cuatro años que formó un equipo nacional, donde habían elegido a cinco ó seis chicas, dentro de las cuales estaban la “Pitu” Salerni, Gisela Dulko, Clarisa Fernández, una chica de Luján y yo. Y del lado de los varones habían hecho lo mismo, estaban David Nalbandian, Guillermo Coria y un par de chicos más. A ese grupo que habían formado nos mandaban a todos lados y nos pagaban todo. Pero mis padres fueron los que pagaban todo, tenía sponsor de ropa y raqueta, pero moneda cero. Y a lo último de mi carrera aportaba algún privado.

De los lugares que conociste, ¿cuál fue el que más te gustó?
Me gustaron todos, porque me encanta viajar. Pero los que más me gustaron fueron Italia y Miami.

¿Qué torneo te gustó más?
Me gustaban más los torneos de junior, sobre todo los que eran por equipo como los sudamericanos y mundiales, porque viajábamos todos juntos, compartíamos las habitaciones en los hoteles. Y ya como profesional cada semana era un torneo distinto, te iban cambiando de hotel y es como más rutinario.

¿En qué tipo de superficie te sentías más cómoda para jugar?
El polvo de ladrillo, porque al ser más lento me daba más tiempo para acomodarme, pero cuando agarraba la racha de jugar varios torneos sobre cemento, también me gustaba. Igualmente no tenía problemas, jugaba en cualquier superficie.

¿Tuviste la oportunidad de jugar la Fed Cup?
No, porque cuando hubiera sido la época de jugar yo me retiré.

¿Preferías jugar single o doble?
Capaz que disfrutaba jugar más el doble, pero el single también me gustaba, además sino lo hacías ibas al muere.

¿Quién fue la mejor compañera de dobles que tuviste?
Con todas las que jugué siempre me llevé bien, nunca tuve problemas. En los torneos que jugué por plata con la que más afinidad me hice fue con una española que tenía siete u ocho años más que yo. Con ella agarramos una racha y ganamos tres ó cuatro torneos al hilo. Y sino también me buscaba otra española, porque era con las que más nos juntábamos a cenar en los torneos y hablábamos el mismo idioma, sino me buscaba cualquiera. Y cuando era junior jugué mucho con la “Pitu” Salerni, con Gisela Dulko, con Jorgelina Cravero.

¿Cómo era estar lejos de tu familia, te acompañaban en algún torneo?
Y, poco, más que nada, porque mi papá con la farmacia no podía ser como otros padres. Adonde si supieron ir fue a la gira sudamericana en la semana que se jugaba en Buenos Aires y en Uruguay. Es lo más feo que tiene el tenis, porque estás solo, pero es cuestión de acostumbrarse. Lo que pasa es que si querés hacer eso te tenés que aguantar el combo como viene, el tema es que algunos lo resisten y otros no.

¿Qué opinás de la actualidad del tenis femenino a nivel nacional e internacional?
No tengo ni idea de lo que viene en junior, porque nunca más me mantuve informada. Se que no está pasando por un buen momento porque no se ven figuras nuevas, pero capaz que en varones la situación está mejor, ya que siempre sale alguno. En este momento, hay como cinco ó seis jugadores dentro los 100. Y a nivel internacional, no veo que se supere tanto como el de hombres. Me pongo a ver un partido entre Dementieva y Sharapova, a pesar de que esta última fue número uno, te das cuenta que no es imposible para nadie y ver un partido de tenis de mujeres es realmente muy aburrido, no evoluciona. Para mi es más vistoso ver un partido de Sabatini que uno de ahora, que no me atraen para nada.

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