Compartir

01 ago, 2013

JORGELINA CRAVERO

Su vida siempre estuvo ligada al tenis. El deporte le dio grandes satisfacciones a lo largo de su carrera. Es una de las grandes referentes de este deporte en nuestra ciudad, junto a Gabriela Mosca y Eugenia Chialvo.


Jorgelina se inició en el tenis en el Club Atlético San Isidro cuando tenía apenas 5 años. Su trayectoria siguió en Del Carmen Lawn Tenis de Gariotti, después se fue a vivir a Buenos Aires y de ahí a Rosario. Consiguió una importante cantidad de logros entre los que ella rescata la medalla de oro en el Panamericano, el partido contra Justine Henin en Wimbledon y haber jugado la Fed Cup. Su mejor ranking profesional de la WTA fue el 106° puesto. Después de su retiro de la actividad profesional, se fue a vivir junto a su marido a Estados Unidos, donde actualmente trabajan en una academia en Tulsa, Oklahoma.

¿Cuándo y dónde empezaste a jugar al tenis?

Empecé cuando tenía 5 años en el Club Atlético San Isidro

¿Siempre practicaste este deporte?

Siempre hice tenis, en las vacaciones de verano iba a tomar clases de natación pero fue algo más como para aprender a nadar que por hacer deporte, digamos que mi único deporte fue el tenis.

¿Cómo fue tu trayectoria deportiva?

Empecé en San Isidro, después me fui al Del Carmen Lawn Tenis, que fue el club que hicieron los Gariotti donde estuve ahí unos años. Luego volví a San Isidro, pero cuando tenía 19 años me fui a vivir a Buenos Aires durante casi diez años, y los últimos dos años de mi carrera deportiva estuve en Rosario.

¿Cuáles son tus logros personales y deportivos?

Mis logros personales los vínculo mucho con la familia, siempre estuvieron al lado mío y me apoyaron en todo. Ellos pudieron verme jugar Fed Cup, y mi hermano y mis papas me pudieron ir a ver jugar un Grand Slam, además, tengo unos sobrinos divinos, ya son ocho, y me casé, así que creo que más no se puede pedir. Por el lado profesional, hay tres cosas que destaco como muy importante: una fue jugar la Fed Cup más de un vez y en instancias muy importantes, la otra fue haber ganado la medalla de oro en los Panamericanos en dobles, y la tercera fue haber jugado Wimbledon en la cancha central contra la número uno del mundo, algo que pocos lo pueden hacer. En total me consagré campeona en 14 torneos de singles, ganando 327 partidos y perdiendo 215. En dobles gané 33 títulos, con 284 victorias y 166 derrotas.

¿Cómo fue ese partido contra Justine Henin?

Por un lado fue una sensación loca, cuando me enteré que jugaba en contra de ella creo que me quedé muda y con un nudo en la panza por dos días enteros. No lo podía creer, jugaba en la cancha central, era abrir el torneo ante toda esa gente, enfrentarme a la número uno del mundo, fue una mezcla de sensaciones. Cuando entré a la cancha me temblaba todo, por un lado pensé, que mala suerte me podría haber tocado otra, pero cuando recuerdo lo que fue y veo el partido y me vienen los recuerdos, creo que más no se puede pedir, ya que pocos tienen ese privilegio.

Contame cómo se dio la obtención de la medalla de oro…

Fue en el 2007 en los Panamericanos de Río de Janeiro, donde jugué dobles con mi amiga Betina Jozami. Recién habíamos empezado a jugar juntas y nos estaba yendo muy bien, así que nos dijeron de ir, fuimos y jamás imaginamos que se podía sentir algo así. Saber que tocaban el himno argentino por algo que nosotros hicimos, tener gente alentándonos de otros deportes y saber la felicidad que esa medalla traía a la Villa fue único. Tuvimos partido duro en la semis contra Colombia y la final contra Brasil, por lo que fue un ambiente loco en la final.

¿Quién fue el entrenador que más te marcó en tu vida?

Tuve dos que fueron muy importantes, uno fue el viejo Gariotti, el fue un gran formador y le agradezco a él la técnica que tengo, la manera en que me enseñó este deporte y más de una vez decirme que no podía hacer algo lo cual me hizo más fuerte para seguir intentando y mostrarle lo contrario (risas). El otro entrenador que destaco fue Daniel Pereyra, quien era su vez el de Paola Suárez y siempre estuvo cuando lo precisé, me ayudó a entrenar y llegar a ser una profesional, y también a encontrar otros entrenadores cuando lo necesité.

¿Qué es lo que más te gusta del tenis?

Es el día de hoy que me pongo a pelotear con los chicos y la paso súper bien, me parece un deporte muy lindo. Además, gracias al tenis conocí mucha gente, lugares, grandes tenistas, y me enseñó a tener disciplina, que creo que es algo no muy fácil de tener en la vida.

¿Cuál fue tu mejor ranking como profesional?

Mi mejor puesto en el ranking profesional de la WTA fue el 106°.

¿Qué diferencias hay de los entrenamientos actuales y los de antes?

Posiblemente ahora sea todo más físico, entonces digamos que hay que basar muchas cosas en el cuerpo. Aunque ahora los chicos son un poco más tranquilos y cuesta hacerles entender que hay que esforzarse para tener buenos resultados, la mayoría quiere las cosas fáciles, eso pasó siempre pero creo que ahora se acentúa más.

¿Con qué grandes jugadoras te enfrentaste?

La de mejor ranking fue Justin Henin, que era número uno cuando jugué. También me enfrenté con jugadoras que a los pocos meses les fue muy bien, como Rezai (top 20), Suárez Navarro (semis en Roland Garros), jugué dobles en contra de Sugiyama/Srebonik, pareja número dos del mundo y jugué de compañera en dobles con Sara Errari, actual número uno de dobles y también con Gisela Dulko, ex número uno del mundo.

¿Cuál era tu golpe preferido?

Mi golpe preferido siempre fue el revés paralelo.

¿Quiénes eran tus ídolos cuando eras chica?

Siempre me gustó mucho Gabriela Sabattini, una genia, pero creo que también miraba mucho a Steffi Graff, aunque siempre fui más de mirar a los hombres. Entre ellos al que más prefería era Pete Sampras, y ahora en la actualidad me encanta Roger Federer, es muy clásico, muy perfecto, un señor y sobre todo un ejemplo.

¿Dobles o singles?

Sin dudas que los dobles, porque son más divertido, más creativos y me encantan hasta el día de hoy.

¿Cuál era tu superficie preferida?

Siempre fue el polvo de ladrillo porque me crié jugando ahí, pero cuando jugué Wimbledon me enamoré del césped, un poco loco para una argentina.

¿Qué torneo te gustaba más jugarlo?

No caben dudas que fue siempre Wimbledon, el mejor lejos. Siempre lo vi como un torneo extraordinario, sabía que jugar ahí no debía ser fácil, otra superficie, nada que ver a lo nuestro, es la catedral del tenis, muchas cosas significa el lugar. Cuando fui y vi todo tan verde, todo tan perfecto, me encantó desde el primer minuto que estuve ahí y siempre fue único, muy diferente a los demás.

¿Cuándo y por qué te retiraste?

Me retiré en febrero del 2011, aunque unos meses después seguí jugando y el último torneo profesional fue en junio de ese año. Decidí retirarme porque para volver a estar al nivel que quería estar tenía que volver a hacer mucho sacrificio, y no estaba dispuesta a hacerlo otra vez. Es duro aceptar eso, pero creo que influyó mucho que ya no quería competir más, y además ya me estaba lesionando seguido y no estaba tan feliz como antes.

¿Qué hacés en la actualidad?

Hace más de un año que me vine con mi marido, Matías Marin, a vivir y trabajar en Estados Unidos. Actualmente residimos en Tulsa, Oklahoma. Estamos en un club que tiene 20 canchas de tenis, y un gimnasio muy grande. Nosotros dos somos los encargados de la alta competición a la cual llaman “high performance”, así que somos los directores de esa parte pero trabajamos full time para la academia TTA (Tucker Tennis Academy).

¿Cómo ves el nivel actual del tenis femenino en nuestro país?

Creo que de a poco y con mucho trabajo se ha logrado que las chicas tengan más protagonismo y que vayan apareciendo mejores jugadoras. Creo que el hecho de que ahora haya nuevamente una top ten, va a motivar mucho en especial a las más chicas, con paciencia y mucho trabajo de a poco se va a poder tener mejores jugadoras.

¿Qué debe tener un buen tenista?

Te podría que decir que se necesita talento y buen físico, es verdad son necesarios, pero si no se tienen ganas, no hay esfuerzo y mucha pasión, no hay nada que se pueda hacer. Lucha, sacrificio y corazón va por encima de todas las cosas.

¿Tuviste amigos en el tenis?

Sí, de chica teníamos un grupo muy lindo, íbamos juntas a todos lados, incluidos los padres, la pasábamos muy bien. Despues de grande se complicó más, sobre todo cuando jugas más profesionalmente, pero tengo muy buenas amigas. Incluso así conocí a Mati que era uno de mis mejores amigos y terminó siendo mi marido.

¿Contaste con ayuda económica por parte de sponsors durante tu carrera?

Alguna que otra vez tuve ayuda económica pero mínima, conté con algunos años sponsors de raquetas pero cuando cumplí 18 años no me apoyaron más de un día para el otro. Aunque tuve la suerte de conocer gente que me regaló raquetas y ropa, entonces eso alivió mucho pero nunca mucha ayuda en sí, ya que si eras del interior o no tenías contactos, no existías, lo que era algo muy triste. Después de profesional, tras intentar conseguir raquetas y que todos me dijeran que era vieja, con 22 años tuve la suerte de que Paola Suárez me ayudara y pude conseguir sponsors como Prince. Desde entonces sigo con esa marca hasta el día de hoy, ya que ellos me ayudaron mucho.

¿Cómo era estar lejos de tu familia?

La verdad que fue muy duro, sobre todo cuando empecé a tener sobrinos, eso me mataba. Yo soy una persona muy familiera, no me molesta estar lejos y sola, al contrario, soy bastante solitaria pero al tener tan buena relación con la familia y empezar a tener sobrinos, se hacía más complicado. Pero sabía que era lo que tenía que hacer para poder practicar lo que me gustaba, y no me quejo, así que valió la pena el esfuerzo.

De todos los lugares que conociste, ¿cuál es el que más te gustó?

Cuando era más chica, con 16 años, clasifiqué a la gira europea y unos de los torneos se jugó en Le Boule, Francia, un pueblo muy chiquito, en la costa que me encantó y siempre dije de volver ahí, es una localidad hermosa.

¿Qué significa San Isidro para vos?

Siempre digo, San Isidro es como el patio de mi casa, tengo muchos recuerdo de cuando era chica y me pasaba horas y horas en el club, no importa cuán lejos esté o cuán poco vaya pero siempre que puedo sigo en contacto con el club. Me encanta ir a ver jugar a los “Halcones” y sufro muchísimo. No sé cómo explicarlo bien, será porque viene de familia o tal vez porque ya está instalado en algún lugarcito del corazón.

¿Te quedó alguna cuenta pendiente?

Sí, dos que me hubiera gustado cumplir. Una ser top 100 y la otra jugar el cuadro principal de Roland Garros, pero no me pone triste. Son los dos únicos objetivos de cientos que no cumplí, pero estuve muy cerca, así que tengo la consciencia muy tranquila.

¿Qué mensaje les podés dejar a los chicos que recién se están iniciando en el tenis?

Que disfruten, que lo aprendan bien porque es un deporte para toda la vida, que no dejen que nadie los presione, y que por sobré todas las cosas no se olviden de que es sólo un juego.

Comentarios

Te puede Interesar