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01 dic, 2009

Angel “Bachi” Serrano

Empezó desde muy chico con el ciclismo. Ganó varios títulos, pero el más importante fue el Campeonato Argentino de Ruta. Además, corrió contra los mejores del mundo, como los hermanos Juan y Gabriel Curuchet, y el que más Tour de France obtuvo, Lance Armstrong. Pero ya tiene sucesor, su hijo Juan Pablo también practica este deporte, en donde ya se consagró en varios torneos.

¿Cuándo comenzaste a practicar ciclismo?
Empecé en 1981 con 13 años, y en 1982 ya comencé a correr en bicicleta, cuando la pista de Tiro y Gimnasia era de tierra. Arranqué en San Francisco porque fue donde nací y mis padres son de acá de toda la vida.

¿A dónde te perfeccionaste?
Comencé a participar en competencias a nivel regional, después un poquito más grande corrí en torneos provinciales y nacionales. Se fueron dando las cosas hasta que llegué a correr un Campeonato del Mundo. También representé al país en algunas carreras internacionales y estuve dos años viviendo en Europa corriendo en bicicleta. En 1996 opté por dejar de correr, aunque era joven, ya que estaba casado, tenía chicos y era una época que no convenía hacer este deporte.

¿Ruta o pista?
Me gustaba la pista, pero me dediqué más a la ruta porque es más fácil la preparación, no requiere tanta tecnología ni entrenamientos tan específicos como la pista. Yo no tenía entrenador por lo que se me hacía bastante difícil a mí, totalmente diferente a lo que tiene mi hijo ahora, que con 15 años ya está especializado en la pista porque tiene todos los materiales, entrenador, etc. Gracias a Dios ya hemos avanzado y han cambiado las cosas

¿Cuándo empezó tu hijo a correr?
Empezó a eso de los ocho o nueve años, después tuvo un parate, hizo otros deportes y hace dos años que se está dedicando a full, ya tiene dos medallas de bronce en pista y es Campeón Argentino de Ruta. Digamos que los conocedores le pintan un muy buen porvenir.

¿Te acordás cuál fue tu primera bicicleta?
Sí, era una bicicleta viejita que la tenía mi papá y la recuerdo de color anaranjada, era común. En la época en que yo empecé no es como ahora que están más al alcance de toda la gente los materiales de competición, en es momento había muy poco y lo escaso que había era muy costoso. Al poco tiempo me fui armando la misma bicicleta, pero un poquito mejor, y recién como al año y medio o dos años de haber empezado a correr, ya me compré mi primera bicicleta a medida.

¿Cuántos campeonatos ganaste y a dónde fueron?
Tengo varios títulos provinciales, subcampeonatos nacionales, pero el mayor logro conseguido es el Campeonato Argentino de Ruta de categoría Elite que lo gané en San Luis en 1993, que hice 184 km. a un promedio de 43km/h.

Antes nombrabas el Campeonato del Mundo, ¿cuándo y dónde fue?
En 1993 fui a participar en el Mundial en Oslo, Noruega. Yo había estado corriendo previamente en Europa en 1991 y 1992, volví acá en 1993 donde salí campeón argentino y después hicimos una gira por Venezuela, fuimos a correr a distintos países, y luego viajamos a la cita mundialística en Noruega, donde no tuve una buena performance porque no estaba entrenado. Además, allá era verano y acá pleno invierno, por lo que no estábamos en plenitud física para correr un mundial.

Además de títulos deportivos, ¿tuviste logros personales? ¿Cuáles?
Haber terminado la secundaria, dedicarme al ciclismo y desarrollar la actividad comercial. No he seguido estudiando, que ahora realmente es necesario, eso es lo que hago hincapié en mi hijo que practique deporte y estudie también porque es muy importante prepararse para después de la bicicleta. Yo tengo mi comercio, que está como todo, en la lucha. Y tengo una familia bien formada con Juan Pablo (ciclista), Sofía de 14 años (estudia) y el más chiquito es Iñaki de dos años y medio.

¿Lograste todo lo que te propusiste?
Siempre me quedaron cosas, uno aspira a más. Estoy contento con la carrera deportiva que he realizado, pero con un poquito más de asesoramiento hubiese podido lograr más y mejores cosas; tal vez me llegó tarde. Yo creo que hubiera obtenido mayores cosas si hubiese seguido en el momento que dejé que tenía 27 años, era relativamente muy joven. Hay ciclistas de 40 años que todavía están en la elite, entonces si hubiese continuado y tenido los medios que me faltaron y los métodos de entrenamientos más modernos, hubiese llegado un poco más arriba.

¿Tuviste un ejemplo a seguir? ¿Quién fue?
En realidad, admiraba mucho a cierta gente, que aparte de destacarse como deportistas se destacaban como personas, como es el caso de Ambrosio Aimar, Miguel Sevillano, viejos corredores, que por sobre todas las cosas, a parte de ser excelentes deportistas eran excelentes personas. Es muy lindo poder salir, por ejemplo de la provincia, y que te pregunten de dónde sos, y cuando les decía de San Francisco, te respondían: “De los pagos del Gringo Aimar”, siempre se acuerdan por la gente de bien que era Ambrosio. El aspecto humano es fundamental.

¿Seguís corriendo?
No hice nunca más nada, salgo a trotar a pie tres o cuatro veces a la semana, lo hago como para mantener un poco el estado. Ahora con Juan Pablo me lleva mucho tiempo, trato de acompañarlo en algunos entrenamientos, de llevarlo a las carreras. Tengo el tiempo bastante cortado, por lo que es el trabajo y lo que es estar con mi hijo.

¿Cuáles fueron los lugares que más te gustaron?
Visité muchos países, pero me gustaron mucho el norte de Italia y el sur de España. Estuve viviendo en 1991 en Andalucía, la cual es una zona muy pintoresca y linda. Todos los países europeos están muy avanzados y amén de tener bellezas naturales, tienen una sociedad bastante civilizada.

Anécdotas.
Hay un montón, tanto arriba como abajo de la bicicleta. El otro día me habló un chico con el que corrimos allá por los años ‘90 en una Vuelta de La Pampa, y me hizo recordar una Etapa de 193 km. Se baja la bandera, yo arranco y él me sigue. Yo gano esa Etapa y hacemos esa distancia los dos escapados, pero tuve que hacer los últimos 60 km. solo, porque mi compañero no daba más. Tal es así que después, cuando me bajé ni me podía bañar siquiera del cansancio que tenía. Pero él me hizo recordar eso, que yo la verdad lo tenía un poco olvidado. Yo solía ser un corredor de esas cosas, si tenía que hacer 120 km ó 130 km. escapado, lo hacía, no tenía problemas.

¿Qué opinás del gran momento de los ciclistas de nuestra ciudad? ¿Tienen futuro?
Hay una camada nueva, los chicos Diego Asís, Maximiliano Almada, Juan Pablo (el pibe mío que es un poco más chico), a los que yo les veo bastante futuro. Están haciendo las cosas bien, a pesar de que corremos en contra con respecto a los otros ciclistas a nivel internacional sobre la falta de planificación y de apoyo. Yo creo que el ciclismo de San Francisco tiene en esos tres corredores la posibilidad de destacarse de acá a un buen par de años.

¿Cuentan con una buena enseñanza y con infraestructura adecuada?
No disponemos de infraestructura, tal es así que a estos tres ciclistas los están entrenando gente de Córdoba, y van practicar al velódromo de esa ciudad. Cada vez que tienen un campeonato argentino, tiene que dirigirse a la Docta y estar 15 días o un mes afuera de la casa para poder prepararse.

¿Pudiste alguna vez competir junto a los hermanos Gabriel y Juan Curuchet, Walter Pérez, entre otros?
Muchas veces competí con Gabriel y Juan, pero lo que pasa es que yo me dedicaba más a la ruta y ellos a la pista. Además, me une un gran afecto con ellos, tal es así que permanentemente estamos comunicados a través del chat. Y con Walter pude competir poco porque el es más chico. Una vez realicé una carrera en San Francisco bajo el lema: “Sí a la vida, no a la droga”. Una competencia que organizamos con la Secretaría de Salud Pública de la Municipalidad, la llamada “Doble Morteros” y a la cual fueron especialmente invitados Juan Curuchet y Walter Pérez, siendo este último el ganador.

¿Qué opinás de Lance Armstrong?
Es un fuera de serie, es una persona con un amor propio único, que yo creo que debe ser de los pocos que se reinventan así mismo. Él hasta que no tuvo la enfermedad era un ciclista destinado a participar en carreras de un día, porque su estructura muscular no le permitía destacarse en la alta montaña. El cáncer lo consumió prácticamente, le quitó esa masa muscular que tenía arriba, se reinventó, salió del infierno y comenzó a entrenarse muy duro y hacer lo que después fue, ganó siete Tours de Francia, tuvo hasta la valentía de dejar, volver y estar otra vez en el podio. Yo creo que Armstrong en cuanto a fuerza mental es el más grande. Pero no podemos decir que es el mejor ciclista de todos los tiempos, porque existe un belga que se llama Eddy Merckx, que ese realmente ganó todo y sus récords y su palmarés lo catalogan como uno de los deportistas más destacados de toda la historia del mundo, es increíble lo que hizo. Pero Lance Armstrong me parece un tipo fuera de lo común, personalmente lo he visto salir campeón del mundo en Oslo, Noruega en 1993, donde salió segundo el español Miguel Indurain.

¿Creés que alguien lo pueda igualar?
Alberto Contador va en camino de igualarlo, si sigue todo como pinta, también es un todo terreno con un hambre de gloria bárbara y tal vez le puede hacer sombra al palmarés del americano.

¿Practicaste otro deporte?
Cuando era chico jugaba al básquet y al fútbol; y ahora me gusta mucho correr a pie, no compito pero lo practico permanentemente.

¿Qué es lo que te apasiona del ciclismo?
Es un deporte muy duro, donde sirve para templar el carácter del hombre y amén de eso, físicamente es bastante completo. Pero a mi me interesan todos los deportes, me gusta mucho el fútbol, por lo que me como todos los partidos permanentemente. También miro básquet, natación. Digamos que soy polideportivo, pero siempre abracé al ciclismo, es el deporte que más conozco, donde estoy prácticamente compenetrado y sigo metido por el tema de mi hijo.

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